En un ciclo menstrual natural, generalmente madura un solo óvulo. Con la estimulación ovárica, se administran diariamente dosis de hormonas para favorecer la maduración de una mayor cantidad de ovocitos y controlar el momento de la ovulación. Durante el proceso se realizan controles ecográficos transvaginales y análisis de estradiol en sangre para evaluar la respuesta de los ovarios.
Cuando los folículos alcanzan el tamaño adecuado, se aplica una última dosis hormonal, generalmente HCG (gonadotropina coriónica humana), que desencadena la ovulación. En ese momento se programa la aspiración folicular, procedimiento mediante el cual se obtienen los ovocitos.
Es un procedimiento sencillo que se realiza en quirófano bajo anestesia. Mediante una guía ecográfica transvaginal, se localizan los folículos y se realiza una punción para poder obtener su contenido.
Los ovocitos recuperados durante la aspiración son trasladados al laboratorio de embriología, donde serán evaluados y utilizados según el tratamiento indicado.
La fecundación puede realizarse mediante FIV (Fertilización In Vitro) o ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides). La diferencia principal entre ambas técnicas está en la forma en que se produce la fecundación. En la FIV, los ovocitos se colocan en contacto con una gran cantidad de espermatozoides y la fecundación ocurre de manera natural en el laboratorio.
En la ICSI, en cambio, se selecciona previamente un espermatozoide teniendo en cuenta sus características y se lo introduce directamente en el interior del ovocito mediante una microinyección. De esta manera, se facilita el encuentro entre ambos y se favorece la fecundación.
Luego de la fecundación, los embriones permanecen en cultivo hasta el día 5 o 6 en una incubadora que mantiene las condiciones necesarias para su desarrollo, tanto nutricionales como ambientales. Durante este período, los embriones continúan creciendo y evolucionando hasta alcanzar el estadio denominado blastocisto.
Esta parte del tratamiento se realiza de manera ambulatoria y no requiere anestesia. En el laboratorio de embriología se selecciona el blastocisto con mejores características para la transferencia y se coloca cuidadosamente en una cánula.
Luego, con ayuda de una guía ecográfica, el médico introduce la cánula hasta el útero y deposita allí el embrión, completando así el procedimiento de transferencia embrionaria.

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